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Las palpitaciones son uno de esos síntomas que casi todas las personas han sentido alguna vez. Y lo comprendo bien: cuando aparece un latido fuerte, un corazón acelerado o una sensación de que el ritmo va “a golpes”, es normal que surja la inquietud. Muchos pacientes me dicen que sienten como si el corazón se les fuera a salir del pecho, o un latido inesperado que deja dudas y un pequeño susto.

En mi día a día como cardiólogo, veo cómo estos síntomas de palpitaciones generan miedo, confusión y la necesidad de entender qué está pasando realmente. Por eso me gusta explicarlo con calma y sin tecnicismos: qué son las palpitaciones, cuáles son las causas más frecuentes, cuándo hablamos de algo benigno y cuándo es importante estudiarlas porque podría haber una arritmia detrás.

Mi intención con este artículo es ayudarte a reconocer tus propias sensaciones, entender por qué ocurren y, sobre todo, saber cuándo preocuparte por las palpitaciones y cuándo no es necesario alarmarse. Ojalá estas líneas ayuden a darte un poco más de tranquilidad ante un síntoma que llama mucho la atención, pero que no siempre indica un problema serio.

¿Qué son las palpitaciones?

Cuando un paciente me pregunta qué son las palpitaciones, siempre empiezo por lo más sencillo: son la percepción consciente de tus latidos, algo que, en circunstancias normales, no deberías notar. Dicho de otra forma, son momentos en los que el corazón se hace demasiado presente.

Aunque cada persona lo siente de manera distinta, hay descripciones que se repiten con mucha frecuencia en consulta. Algunas personas hablan de un latido muy fuerte, otras de un ritmo “como a golpes”, un corazón que se acelera sin motivo, o incluso una sensación de latido irregular, como si faltara uno y el siguiente viniera más intenso. Todas estas formas son válidas y comunes.

Y aquí es importante aclarar algo: notar las palpitaciones no significa automáticamente que haya un problema grave. La mayoría de las veces, son un síntoma benigno y pasajero. Pero también pueden aparecer cuando existe alguna alteración del ritmo cardiaco, como una arritmia, o cuando el organismo está respondiendo a estrés, falta de sueño, ansiedad o estimulantes.

Causas frecuentes de palpitaciones

Cuando alguien llega a consulta preocupado por las palpitaciones, lo primero que explico es que no siempre tienen un origen cardíaco. De hecho, en muchísimas ocasiones las causas son benignas y externas al corazón.

A lo largo de los años, he visto que las causas suelen dividirse en dos grandes grupos: no cardíacas y cardíacas.

Causas no cardíacas (muy comunes)

Muchas palpitaciones aparecen por motivos que no tienen que ver directamente con una enfermedad del corazón. Entre las causas más habituales están:

  • Estrés y ansiedad, probablemente las más frecuentes. La adrenalina acelera el ritmo y hace sentir los latidos con más fuerza.
  • Consumo de bebidas energéticas, alcohol o café, que pueden estimular en exceso el sistema nervioso. Es importante destacar que, en el caso del café, lo más recomendable es no pasar de 4 cafés al día.
  • Falta de sueño o cansancio acumulado, que altera la respuesta del organismo.
  • Fiebre o estados de infección, donde el cuerpo acelera el ritmo cardíaco para defenderse.
  • Anemia, que obliga al corazón a trabajar más para llevar oxígeno.
  • Cambios hormonales, como los asociados al ciclo menstrual o la perimenopausia.
  • Algunos medicamentos o estimulantes, incluidos ciertos inhaladores o descongestivos.

Causas cardíacas

Hay ocasiones en las que las palpitaciones sí están relacionadas con una alteración del ritmo del corazón. No es lo más frecuente, pero es importante tenerlo en cuenta:

  • Extrasístoles (latidos adelantados que generan un golpe más fuerte después).
  • Taquicardias, donde el ritmo se acelera bruscamente.
  • Arritmias auriculares, como la fibrilación auricular.
  • Arritmias ventriculares, menos habituales pero más relevantes.
  • Alteraciones estructurales del corazón, detectables en pruebas específicas.
  • Enfermedad coronaria en casos concretos.

La buena noticia es que muchas de estas situaciones se pueden diagnosticar y tratar con facilidad si sabemos interpretarlas a tiempo.

Mi labor, cuando analizamos estas causas de palpitaciones, es distinguir lo que forma parte de algo funcional y benigno, de aquello que requiere un estudio más profundo.
Y para eso, la historia clínica, cómo lo sientes y cuándo aparece, es tan importante como cualquier prueba.

Palpitaciones benignas vs. palpitaciones que requieren estudio

En consulta suelo explicar que no todas las palpitaciones significan lo mismo. Hay diferencias claras entre las que son benignas, es decir, no peligrosas, y aquellas que pueden estar relacionadas con una arritmia relevante o con un problema cardíaco que conviene estudiar.